NAVIDAD: Celebrar o no celebrar, esa es la cuestión

Esta es una época en donde muchos cristianos discuten unos con otros si deben o no celebrar la Navidad.  Hay un gran desgaste de energías, debates acalorados en las redes sociales, y una competencia entre “los más espirituales” (que no celebran) contra los de “mente abierta” (que celebran).

Mientras estos dos grupos “cristianos” debaten sus posiciones, el mundo incrédulo se aprovisiona de alcohol para “la noche del veinticuatro”.  Otros planean con qué música aturdirse, otros entran en un consumismo frenesí, y millones de niños, que saben poco y nada de Jesús, están ilusionados con un personaje vestido de rojo que baja por las chimenas (aunque en América Latina la mayoría de las casas no la tiene).

He conocido a cristianos que han negado juntarse con apatía con cualquier familiar en la cena de nochebuena, ¡para expresar su justa rebelión contra la causa de los arbolitos, los turrones y el pan dulce!

Otros cristianos se han “apasionada demasiado” con estas fiestas que el mundo celebra a tal punto que no puedes notar la diferencia con el resto de los incrédulos.

¿QUE HACER? ¿CELEBRAR O NO CELEBRAR?

La Biblia no ordena celebrar la Navidad, sin embargo, para los cristianos es una buena excusa para dar a conocer de Cristo a familiares y amigos.

Hay un texto que se debería tener en cuenta por los cristianos en las culturas de todo el mundo:

Por tanto, nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en parte de día de fiesta, o de nueva luna, o de sábados (Colosenses  2:16).

Cuando nos centramos en los aspectos externos, y pensamos que ese el problema, la Biblia nos recuerda que el problema de este mundo sigue siendo el corazón del hombre de donde salen todos los malos deseos (Mateo 15:19).

Todos los cristianos sabemos que el 25 de diciembre es una fecha inventada, pero ese no es el principal problema.

El problema es que un mundo incrédulo, camino a su perdición, cree que la historia de Belén (y la vida misma de Jesús) es una leyenda o mito inventado.

ENFÓCATE EN COMPARTIR EN EVANGELIO EN ESTAS FIESTAS

Así como el apóstol Pablo, en medio de la idolatría y vanidad de la cultura griega, se paró en el altar “del Dios no conocido” y les predicó el Evangelio (Hch. 17:23), ¡párate en el espacio vacío de la “Navidad sin Cristo” de este mundo y predícales del verdadero Cristo!

Muéstrale a un mundo enfocado en sus placeres y ambiciones que el Hijo de Dios vino a nacer en un humilde pesebre con el objetivo de ir a los 33 años a morir en la cruz por pecadores que lo reconocerían como su Dios y Salvador.

Recuérdale al mundo que no son los regalos materiales lo que llenan el alma, sino que lo que llena el alma es recibir el regalo de Jesús.

Muéstrale que cuando Jesús vinos al mundo fue rechazado, ignorado o perseguido por aquellos que persisten en sus pecados, pero que hay esperanza para aquellos que lo reciben como el Salvador.

 Mas a todos los que lo recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre  (Juan 1:12).

La pregunta que debes hacerte en estas fiestas no es: ¿Celebrar o no celebrar? Sino, ¿predicar o no predicar?

¿Y tú… en qué emplearás tus energías?

Alejandro David Riff

Pastor de la Iglesia Cristiana Bíblica de Rosario, Argentina. (Confesión de Fe Bautista Reformada de 1689). Representante hispano de Sociedad Bíblica Trinitaria. Profesor de Bibliología en seminarios.

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