LOS VALDENSES, UNA HERENCIA REFORMADA


En una de esas vueltas de la vida, se me ocurre investigar en Internet acerca de mi  apellido materno, el cual es “Barolín”. Siempre supe que mis antepasados eran, por parte de madre, franceses. Mi abuelo materno (David Barolín), al cual nunca conocí porque murió de cáncer antes que yo naciera, era un descendiente directo de inmigrantes. Padre de doce hijos (7 hijos y 5 hijas), recuerdo a mis tíos y tías que a pesar de venir de una familia cristiana, no todos siguieron al Señor. Solo sé que mi abuelo partió a la presencia del Señor de la forma más serena en medio de himnos entonados por sus hijos.

(Me hubiera gustado conocerlo, pero mi abuela, Paula de Barolín, fue la que en cierta manera me guío en mi niñez a encontrar al Señor. Ella se congregaba en la iglesia bautista, y recuerdo que jamás faltaba a la iglesia, llueva o truene).

Este grupo de inmigrantes que vino a Argentina, eran “valdenses”, cristianos de Francia y del norte de Italia. Un número de 40 apellidos (familias) vinieron a Argentina con sus pastores y se establecieron diferentes colonias en la provincia de Entre Ríos, Santa Fe y Chaco (y algunos otros en Uruguay). Hay un documento histórico que trata de la entrada al país de estos apellidos (entre los cuales se encuentra: Barolín).

LOS VALDENSES

Podemos decir que los Valdenses son de en cierta manera precursores de la Reforma. En el siglo XII Pedro Valdo desafió a la iglesia católica y a sus creencias. Valdo era un hombre rico que se hizo pobre para llevar el evangelio. A diferencia del “joven rico” vendió sus posesiones, tomó su cruz y siguió a Cristo hasta el fin.

Una de las características de los valdenses fue ser misioneros itinerantes llevando porciones de las Escrituras. Es más, fueron precursores de traducciones de porciones del Nuevo Testamento a varios dialectos del francés tres siglos antes de la Reforma y de la conocida traducción de Olivetan.

Escudo Valdense:
La luz brilla en las tinieblas

Por las montañas, por los pueblos, por los caminos, los Valdenses sembraban la Palabra de Dios como misioneros itinerantes. Llegaban con el evangelio por todos los rincones de francia y otras partes de Europa y sacaban a las almas de la ignorancia, superstición y oscuridad que la iglesia católica mantenía al pueblo de Francia.

Su lema era “”Lux lucet in tenebris” (La luz brilla en las tinieblas).

Fueron perseguidos por su fe en Cristo por la Inquisición católica. Muchas veces quemados vivos, otras veces asesinados a espada.

LA INQUISICIÓN CATÓLICA – PERSECUCIÓN DE LOS VALDENSES Y ALBIGENSES

He aquí una breve reseña de lo que fueron la persecuciones en la era pre-reforma:

Año 1209. Sesenta mil  personas fueron ultimadas por mandato de la Iglesia Católica Romana en Beziers, Francia (B, 124; C, 256).

Año 1211. Cien mil albigenses (protestantes) fueron muertos en un solo día in Layaur, Francia y los pueblos aledaños. El gobernador del área fue ahorcado. Muchos ciudadanos fueron quemados vivos. Tantos fueron traspasados por espada que la sangre corría por las calles. Los católicos que perpetraron esta masacre celebraban misas solemnes en medio de la carnicería y glorificaban a Dios por la “victoria de la iglesia”, aun componiendo un himno en honor del evento.

En Merindol, Francia quinientas mujeres valdenses fueron quemadas en un establo donde se habían refugiado de los católicos. Muchas mujeres fueron ultrajadas a la mira de todos. Los hijos de los valdenses fueron asesinados en presencia de sus padres. Algunos fueron tirados desde peñascos. Otros fueron arrastrados desnudos por las calles.
Fuente: Editorial Paz –  Ébria de la sangre de los santos .

LA REFORMA DEL SIGLO XVI

Estatua de Pedro Valdo
en el memorial de Lutero en WormsAlemania.

Si bien el movimiento Valdense es de una era pre-reforma no obstante se unieron a la Reforma.  En un principio, se unieron al movimiento inicial de la Reforma de Martín Lutero.  Por tal motivo, en el año 1526, participaron del sínodo de Laus, donde se discutieron las ideas de la Reforma protestantes. Martín Gonin difundió los escritos de Lutero y encabezó un grupo para unirse al protestantismo.

Luego, en 1530 el sínodo de Merindol, estuvo más orientado a la Reforma del lado Suizo.

Desde siempre los Valdenses rechazaron los principales errores del catolicismo romano entre los que podemos enumerar:

  •  La veneración de imágenes.
  • La transubstanciación en la misa,
  • La existencia del Purgatorio,
  • La veneración a María y las oraciones a los santos tanto como la veneración de la cruz y de las reliquias.
  • El arrepentimiento de última hora, la necesidad de que la confesión se haga ante sacerdotes (ellos practicaban un tipo de confesión ante Dios guiados por sus “barbas” o predicadores itinerantes), las misas por los muertos y las indulgencias papales.

Como sabemos, el reformador Juan Calvino de origen francés, influyó con su doctrina en todo Francia. Solo que por causa de las persecuciones su residencia fue en Ginebra, Suiza, y de allí sus escritos se difundieron a todo Europa.

Toda esta doctrina base para las confesiones de fe protestantes históricas fueron creídas y defendidas por la mayoría de los grupos de creyentes en Francia y, esencialmente, gran parte de los valdenses fueron “calvinistas”, aunque también hubo una corriente “anabaptista”.

Más allá de cualquier diferencia doctrinal menor, el pueblo francés estaba unido en la misma fe de Jesucristo, y estaba dispuesto a predicar el evangelio a expensas de sus propias vidas frente a la férrea persecución de la Inquisición.

Bien podría decir el Señor acerca de ellos:

 Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.(Apocalipsis 12:11).

LOS HUGONOTES

Así fueron llamados (según se cree, ya que no hay datos ciertos) los creyentes de Francia perseguidos en la época de la Reforma. Ante los controles de la Inquisición, muchos grupos se reunían de noche en lugares secretos, para celebrar el culto a Dios, compartir la cena del Señor, y estudiar su Palabra. Había una superstición en el pueblo pagano acerca de un fantasma de una antiguo rey llamado “Hugo” y que según la leyenda, se aparecía de noche. De manera despectiva llamaron a los creyentes “Hugonotes” ya que ellos también andaban por la noche en las penumbras. Pero no eran fantasmas, sino hijos e hijas de Dios que querían no solo adorar a Dios y celebrar su culto, sino que también se preparaban para evangelizar.Por supuesto, los Valdense se encontraban dentro de este grupo que daba su vida por Cristo.

El siguiente relato nos muestra un ejemplo de las penurias que el pueblo del Señor en Francia tuvo que pasar a manos de la Inquisición.

“La causa única de todas estas penas y tormentos era la fe en la Sagrada Escritura. He aquí el extracto del interrogatorio de una joven viuda llamada, Filipina de Luns. Presa en una reunión que tenía lugar en la calle de Santiago, manifestó en todo el curso de su proceso un valor y una presencia de espíritu admirables. Preguntada si creía en la doctrina papal, respondió: “Yo sólo quiero creer lo que está escrito en el Antiguo y en el Nuevo Testamento.” 
—¿No queréis participar del sacramento de la hostia? 
—Yo sólo quiero hacer lo que mi Señor Jesucristo me manda. 
—¿Desde cuándo no os habéis confesado con un sacerdote? 
—No lo sé; pero cada día confieso a Dios mis pecados, y no creo que Jesucristo haya mandado otra confesión, porque sólo El tiene el poder de perdonar los pecados. 
—¿Qué pensáis de las oraciones dirigidas a la Virgen y a los santos? 
—Tratándose de oraciones, yo solamente sé lo que Dios me ha enseñado; es decir, que debo invocar a Dios solo, en el nombre de su Hijo Jesucristo, y a nadie más.  
—¿Qué pensáis de las imágenes? 
—Pienso que no les es debido ni honor ni culto. 
—¿De quién habéis aprendido estas cosas? 
—Las he aprendido en el Nuevo Testamento; por lo que mira al poder que el Papa se atribuye, yo  no he visto acerca de él ni una palabra en el Nuevo Testamento. 

Después de este interrogatorio fue condenada la joven a la tortura y a la hoguera. La vista de los verdugos la asustó tan poco, que dijo sonriendo dulcemente: “He dejado las vestiduras de mi luto, y me he engalanado para ir al encuentro de mi celestial esposo.” Cortáronle la lengua y le chamuscaron los pies y el rostro, y al fin fue estrangulada y quemada junto con sus dos compañeros de suplicio, Nicolás Clivet, anciano de setenta y un años, y un joven llamado Cravelle.”
Fuente: Los Hugonotes, triunfo del evangelio. por Enrique Ffliedner.

CUAL ES LA PERSPECTIVA ACTUAL DE LOS VALDENSES EN ARGENTINA

Como creyente reformado veo con gran decepción en el ecumenismo  que han caído muchos de los Valdenses en Argentina.

El error que un día combatían, y la denuncia en contra de la falsa doctrina católica es ahora cambiada por un apretón de manos al “Papa Francisco”. (ver artículo)

En otros casos dicen ellos mismos que la relación con la iglesia católica es “muy buena”.

Valdenses de Argentina, háganse esta pregunta delante de Dios:

¿La fe que sostienen actualmente es la misma que la de sus antepasados, que dieron su vida por Cristo?

Si bien mi confesión es la bautista reformada de 1689, en nada disiento con la confesión valdense de 1120 donde les recuerdo el punto nro. 10:

10. Además, siempre hemos considerado todas las invenciones [en materia de religión] como una abominación indecible delante de Dios; tales como los días de festivales y vigilias de santos, y la llamada “agua bendita”, el abstenerse de carne en ciertos días y cosas parecidas, pero sobre todo las misas.

Les pregunto:

¿Acaso en su amistad ecuménica con el catolicismo les señalan sus errores, como la hacían sus antepasados?

¿El catolicismo por más que tenga una “Papa simpático” acaso ha dejado toda su superstición? ¿Han dejado de invocar a María como mediadora? ¿Han dejado de transportar en andas sus “santos” y venerarlos?

Pero mucho más:

¿Ustedes están predicando contra esos errores?

Si no es así, no solo menosprecian la sangre derramada de su antepasados sino la misma sangre de Cristo, pues no hay otro medio de salvación para los hombres mas que Él. No se puede ser cristiano, menos llamarse reformado, y ser compañeros de aquellos que bajo una apariencia de piedad niegan la eficacia de la salvación por gracia (2da Timoteo 3:5).

La voz de los antiguos Valdenses es unísona con las palabras de Apocalipsis respecto a la Gran Babilonia:

 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, porque no seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas; (Apocalipsis 18:4).

Ellos salieron fuera del real llevando el vituperio de Cristo (Hebreo 13:13).

¿Podréis vosotros hacer lo mismo?

Que nadie se sienta ofendido por esta palabras.

Estas palabra es para aquellos que sientan el llamado de Dios para volver a las sendas del antiguo evangelio, para aquellos que el Señor despierte a ser Su pueblo redimido celoso de buenas obras (Tito 2:14)

Si este es tu caso, por favor escríbeme, me gustaría estar en una comunión verdadera, no la ecuménica, sino la de Cristo.

Dios te bendiga.

Si nosotros dijéremos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no hacemos la verdad; mas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1ra Juan 1: 6 y 7)

Diciembre del 2013

Pastor: Alejandro David Riff 
alejandroriff@gmail.com

Alejandro David Riff

Pastor de la Iglesia Cristiana Bíblica de Rosario, Argentina. (Confesión de Fe Bautista Reformada de 1689). Representante hispano de Sociedad Bíblica Trinitaria. Profesor de Bibliología en seminarios.

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