Hambre y sed de justicia

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Mateo 5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Si los hombres somos injustos por naturaleza, ¿cómo podremos tener  hambre y sed de justicia? Tenemos que entender que cuando la Biblia habla de sed y hambre de justicia, no se refiere a una justicia terrenal.

-Mucha gente quiere combatir la injustica social, pero eso no significa tener hambre y sed de justicia.
-Otros combaten la injusticia política, pero no se trata de eso tampoco.
-Otras personas, incluso, quieren combatir la injusticia religiosa denunciando todos los engaños, pero aún así esto no es prueba que la persona tenga el “hambre y justicia” bíblico que lleve a la salvación de su alma.

¿Qué son el hambre y sed de justicia bíblicos nos preguntamos? Es una búsqueda de la justicia de Dios, y este deseo sólo lo puede poner el mismo Dios en el injusto corazón del hombre escucha su Santa Palabra. Cuando buscamos la “justicia” por medio de la Biblia, entendemos como pecadores que merecemos la condenación de Dios. Dios es santo, recto, y por lo tanto justo en condenarnos. Cuando entendemos esto, toda auto-justificación cae. Cualquiera que piensa: “No soy tan malo después de todo“, no está buscando la justicia de Dios sino justificarse por obras, y de esta forma  nunca tendrá la salvación de su alma.

Una búsqueda correcta de la justicia te lleva a cerrar la boca, reconocerte pecador y caer de rodillas delante del aquel Juez justo, que tiene el poder para condenarte. Cuando dices: “Soy culpable de mi maldad, es justo que sea condenado“, es allí cuando la gracia de Dios resplandece y te Cristo te muestra la justicia de la cruz. Miramos a Cristo y entendemos que el sí era justo y sin pecado, sin embargo se entregó por un injusto como yo.

1Pedro 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.

El hambre y sed de justicia que Dios despierta en nuestro corazón, nos lleva necesariamente a asirnos de la justicia de Cristo hecha en la cruz del calvario. Sólo la justicia de Cristo puede hacernos justos delante de Dios. Dios tiene que castigar el pecado, su justa ira tiene que ser satisfecha. Cristo se interpone entre la justa ira de Dios y el pecador que confía en él. El inocente hijo de Dios es castigado por nuestros pecados y su justicia es imputada a nosotros. Esto lo recibimos por gracia, como favor de Dios.

El hambre y sed de justicia, no solamente nos guía a una salvación, sino que esa característica se mantiene en todo el transcurso de la vida del creyente.

Es una evidencia de la salvación, que la persona demuestre una sed y hambre de Dios.
Aquel que tiene hambre y sed de Dios, lo buscará en oración, lo conocerá a través de la lectura de la Biblia, tendrá una necesidad de estar con otros hermanos en la fe y servir en una iglesia local.

En resumen, hambre y sed de justicia es la búsqueda de Cristo mismo.

Juan 6:55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

¿Y tú de qué tienes hambre y sed?

Alejandro David Riff

Pastor de la Iglesia Cristiana Bíblica de Rosario, Argentina. (Confesión de Fe Bautista Reformada de 1689). Representante hispano de Sociedad Bíblica Trinitaria. Profesor de Bibliología en seminarios.

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