Corazón de diamante

diamante

Y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su espíritu… (Zacarías 7:12).

El diamante es la sustancia más dura del mundo que se conoce. Este puede rayar fácilmente un vidrio plano, o sacar chispas contra un metal. Para tallarlo, y darle forma, se utiliza “otro diamante”, ya que es tan duro que se hace difícil, utilizar metales u otro material para producirle un desgaste. Cuando la ley de Dios viene al hombre, y le señala sus pecados, le muestra su vana religión hecha a la medida de su mente carnal, provoca este endurecimiento del que habla la Biblia “a manera de diamante”. En este pasaje mencionado, Israel llevaba 70 años invocando a un Dios, que no conocían. Ayunaban y oraban, pero todo esto era una religión meramente exterior, pues Dios mismo les dice: ¿Habéis ayunado para mí? (Zacarías 7:5). Era gente religiosa, pero que tenía su oído cerrado para escuchar y entender la ley de Dios. Parecía en apariencia, gente piadosa con un corazón tierno hacia Dios. Pero Dios que todo lo ve, les tiene que decir que son gente rebelde con un corazón frío y duro.

Esta es la situación de mucha gente religiosa de hoy que está confiada en sí misma bajo el amparo de una iglesia o enseñanza, pero que desconoce la Palabra de Dios. Confían en ritos, en ceremonias, en una vida “de iglesia”, seguros de sus propias obras. Pero cuando Dios les envía a alguien que les hable desde la Biblia, se enojan y condenan el mensaje sin argumento y con gran hostilidad. ¡Muchos que se consideran a sí mismos cristianos, se ofenden cuando son confrontados con sus pecados! Por eso mucho de la religión actual es un cristianismo nominal, pero endurecidos en una vida de pecado, promiscuidad y sin santidad. En resumen, una “blanda espiritualidad” pero un corazón endurecido como diamante.

 

El amor de Cristo por sus escogidos

Nos dice la Biblia que el corazón de Cristo en la cruz fue como “cera”, que se derretía, dentro suyo…

Mi corazón fue como cera, desliéndose en medio de mis entrañas… (Salmos 22:14 )

El corazón del Salvador, se funde cual blanda cera, por amor de su pueblo. En el momento de la crucifixión de Cristo, la mayor parte del corazón del pueblo de Israel estaba puesto como diamante. Jesús, el manso y humilde de corazón (Mateo 11:29) les predicó palabras de vida eterna, pero éstas no hallaron lugar en sus corazones endurecidos, como les dice Cristo a los judíos en Juan 8:37: ” Sé que sois simiente de Abraham, mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros”. Es decir, fue rechazado por su propio pueblo: Juan 1:11 A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron. Pero Dios, desde la eternidad tiene un pueblo escogido, al cual amó y mando a su hijo para pagar el precio de sus pecados.  Nuestro corazón en estado natural es duro como la piedra, y en cierta ocasiones se endurece como diamante. Pero el evangelio es suficiente para quebrantar a quien Dios quiere.

¿No es mi palabra … dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? (Jeremías 23:29).

Cuando Dios quiere quebrantar un corazón, no hay dureza que se resista.

 

Estimado amigo/a:

¿Como está tu corazón delante de Dios? ¿Eres blando cuando su Ley reprende tu pecado? ¿Es tu cristianismo una religión de apariencia simplemente? ¿Alguna vez Dios partió tu corazón de piedra? Si no es así, aún estás en tus pecados endureciéndote más y más para el día del juicio (2da Pedro 3:7). El diamante es una piedra preciosa, pero tener un corazón de dicho material, no sirve para la vida. ¡Es necesario un corazón que tenga latidos, que esté vivo! Hay que tener arrepentimiento ante Dios, para tener un alma perdonada por él, lavada por la sangre de Cristo y santificada.

¿Tienes un corazón vivo o un corazón duro y muerto? ¡Que Dios quebrante tu corazón hoy, y te de uno nuevo para amar a Cristo! Pues esta es la promesa para los que se salvan:

Y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne (Ezequiel 36:26 ).

Alejandro David Riff

Pastor de la Iglesia Cristiana Bíblica de Rosario, Argentina. (Confesión de Fe Bautista Reformada de 1689). Representante hispano de Sociedad Bíblica Trinitaria. Profesor de Bibliología en seminarios.

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