LA DIFERENCIA ENTRE UN CRISTIANO Y UN ISLAMISTA

Suponte que un día un CRISTIANO se levanta por la mañana con ganas de cumplir TODO lo que su libro de creencias dice, (La Biblia).

Probablemente ese día el mundo tenga la persona más maravillosa y excepcional para el bien de los demás.
Como dijo Cristo:

-Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien (Lucas 6:35)
-Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros,
así también haced vosotros con ellos (Mateo 7:12).
-Bendecid a los que os persiguen: bendecid, y no maldigáis (Romanos 12:14).

En definitiva, si un cristiano se propone cumplir la Biblia al pie de la letra, el mundo tendrá uno de los ciudadanos más pacíficos y bienhechores con sus semejantes.


Suponte que un día un ISLAMISTA se levanta por la mañana con ganas de cumplir TODO lo que dice su libro religioso, (El Corán).

Probablemente el mundo tenga ese día la peor pesadilla. El Corán dice:

Los infieles son para vosotros un enemigo declarado (Sura 4: 101).
¡Que no crean los infieles que van a escapar! ¡No podrán! .
¡Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que
podáis para amedrentar al enemigo de Dios… (Sura 8:59-60).
¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas, sé duro con ellos! (Sura 9:73).

En definitiva si un islamista se propone cumplir el Corán al pie de la letra el mundo tendrá a alguien que podría matar o herir a otros por causa de “su fe”.


EL SEÑOR JESUCRISTO DIJO QUE NO NECESITABA GENTE QUE LUCHE CON ARMAS POR ÉL
Respondió Jesús:  Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; ahora, pues, mi reino no es de aquí. (Juan 18:36 ).

PERO EL ISLAM DICE …
¡Que tengan cuidado y no dejen las armas de la mano! Los infieles querrían que descuidarais vuestras armas e impedimento para echarse de improviso sobre vosotros. No hay inconveniente en que dejéis a un lado las armas si la lluvia os molesta o estáis enfermos, pero ¡tened cuidado! Dios ha preparado un castigo humillante para los infieles (Sura 4: 102).

Podemos seguir así con los contrastes entre la Biblia y el Corán y veremos la gran diferencia entre un cristiano y un islamista. Un islamista podrá decir que su rama en particular es pacífica, que nunca hicieron mal a nadie, y que no se involucrarían en guerras como los “otros islámicos extremistas”etc. etc. Pero mientras tengan el Corán entre sus manos está la posibilidad latente que un día en el “celo de su fe” quieran cumplirlo al pie de la letra. ¡Todo va a depender con qué ganas de cumplir su fe se despierten ese día!

EL EVANGELIO A DIFERENCIA DEL ISLAM

El mensaje del evangelio no se centra en una cultura, un país, una etnia o un lugar geográfico. El evangelio nos muestra al mundo entero cuyo problema es el pecado. Este pecado no es externo, sino que es propio del corazón de cada ser humano. Santiago 4:1 nos dice: ¿De dónde vienen las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No vienen de aquí, de vuestros deseos por los deleites, los cuales combaten en vuestros miembros? En el evangelio, las guerras no provienen de Dios, sino al contrario de nosotros. Siendo nosotros enemigos de Dios nos reconcilia a través de la muerte de su Hijo Jesucristo en la cruz. Al estar en paz con Dios estamos en paz con nuestro prójimo. El mensaje del evangelio tiene que ver con las almas de los hombres y el plan de un Dios Salvador. El evangelio se extiende en el mundo por ese amor de Dios en Jesucristo al hombre.

Pero el islam ofrece una paz condicionada, todo está bien si reconoces su fe, caso contrario prepárate para sufrir las consecuencias. No todos los islamistas aplican este criterio, pero queda claro que el Corán respalda abiertamente ese criterio. El Islam es solo una religión atada a una cultura y su extensión es vista como conquista cultural, solo que con un trasfondo, digamos, “religioso”. Ellos creen que necesitan pelear contra otros por “su dios”, mientras que el cristianismo reconoce que nuestra lucha no es contra la humanidad  (Efesios 6.12), sino contra el pecado y las fuerzas malignas de Satanás que subyugan al hombre a la miseria espiritual. Jesús, refiriéndose a la influencia del Diablo dijo:  “El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir;” (Juan 10:10). Aquellos que matan y destruyen en nombre de “su dios” es claro con quién se están identificando.

CONCLUSIÓN

Los países democráticos ven al cristianismo y al islam como dos religiones similares las cuales pueden convivir. Ambas se precian de tener “un único Dios”. Pero de lo que no se dan cuenta los países, es cuál va a ser el método de cada una de estas dos religiones que usará para predicar a “su dios/Dios”. Mientras pueda existir una rama del islamismo pacífica los gobiernos se quedan tranquilos, ya que razonan: “son islámicos de otra clase“, pero simplemente hay que recordarles que su libro de cabecera sigue siendo el Corán. También los gobiernos harían bien en recordar que La Biblia fue la base de muchas cartas constitucionales para defender los ideales de libertad e igualdad, y fueron los fundamentos donde sociedades destruidas por la guerra y la ambición del hombre, luego prosperaron. Hoy el mundo y los sistemas democráticos le dan la espalda a la Biblia y por ende a Dios y el mensaje del evangelio. Los cristianos sabemos que la paz del corazón viene sólo de Jesús y también creemos que si los gobiernos buscaran a Cristo sus países serían pacificados. Si aplicaran las leyes bíblicas viviríamos en un sociedad más justa.

Los cristianos no necesitamos luchar por nuestro Dios, ni herir a nuestro prójimo, creemos que la victoria contra el pecado y la muerte ya la ganó Cristo en la cruz a precio de su sangre, esa es la única batalla en la que creemos. Nosotros anunciaremos a un Jesús resucitado en donde hay vida eterna y paz para todo pecador que se arrepienta y acuda a este amoroso Salvador.  ¿El Islam, acaso se parece en a algo este glorioso mensaje de esperanza?

Alejandro David Riff

Pastor de la Iglesia Cristiana Bíblica de Rosario, Argentina. (Confesión de Fe Bautista Reformada de 1689). Representante hispano de Sociedad Bíblica Trinitaria. Profesor de Bibliología en seminarios.

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