Aprendiendo a leer la Biblia comprensivamente

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Hoy en día, en el ambiente evangélico, se está empezando a hablar cada vez más de la “predicación expositiva”. Es decir en aquella clase de predicación que parte del texto de la Biblia, se atiene a su contexto, y transmite lo más fielmente posible la intención del texto. Esto es según 2 Timoteo 2:15  “trazar bien la Palabra de verdad” que trae honra a Dios y edifica a Su pueblo fielmente. Cansada de los garabatos discursivos de hombres que predican sus propias anécdotas, sueños y experiencias, las personas empiezan a preferir a hombres que tracen bien “la línea” de la Palabra.

Muchas ovejas han sido expuestas por años a predicaciones bíblicas sacadas fuera de contexto. Se cansaron de “comer plástico” en estas iglesias, y el Señor las llevó a buenos pastos saludables de la Palabra. Estar en un iglesia cuya predicación exalta la Palabra de Dios antes que la del hombre es un buen comienzo, pero no nos detenemos allí.  El daño que provoca una mala predicación afecta también a la forma en que el creyente aborda la lectura de la Biblia. Muchos creyentes han sido expuestos a predicaciones desenfocadas del contexto bíblico por años, y ese proceso dañino ha provocado malos hábitos de lectura. ¡Es hora de reafirmar una lectura comprensiva de la Biblia!

 ¿De qué parte de la maquinaria es este texto? (Cuando se lee sin contexto…)
Muchas personas van diariamente a la Biblia (¿eso es bueno verdad?) para leer porciones aisladas de la misma. A veces esas lecturas involucran un sólo versículo tomado de aquí y otro allá. Al tomar un texto aislado, quieren aplicarlo directamente a su vida, ignorando en que contexto se dio (y muchas veces hacen una mala aplicación por esa razón). Pongamos un ejemplo. Si yo tomara una pieza de motor de un auto y preguntara a alguien que repara vehículos: ¿Qué es esto? Seguramente el mecánico me indicaría de qué parte del motor es, y hasta en cierto caso me diría qué clase de vehículo y marca es. Pero si yo tomara la misma pieza y le preguntara a un público no familiarizado con los automóviles, podrían llegar a decir: “Esa pieza es de un ventilador de techo” otros “Es de un horno de microondas” y otros “Es parte de una turbina de un avión“. Las respuestas serán tan variadaas como personas opinen. De la misma manera, cuando tomamos un texto, y queremos “ser bendecidos” con ese texto, muchas veces lo relacionamos con la maquinaria equivocada. Si no leemos la Biblia de forma amplia nos costará mucho relacionar “la parte con el todo”. Leer versículos aislados nos lleva a tener muchas piezas sueltas que muchas veces no sabemos como encajan entre sí.

Sabiendo más de Harry Potter que de la Biblia
Todos conocerán las películas del famoso adolescente mago. Lo que muchos  ignoran es que hay libros detrás de los films escritos por J. K. Rowling (seudónimo de la escritora) que vendió cerca de 450 millones de copias de los diferentes episodios de Harry Potter. Para mí, fue sorprenderte ver en una librería a un niño de unos 10 años pedirle a su padre que le compre un voluminoso libro de Harry Potter (un libro como del tamaño de una Biblia). ¿Se leerá todo eso realmente? (me pregunté). Muchos niños y adolescentes han despertado un hábito por la lectura leyendo lamentablemente este tipo de historias fantásticas (que si vamos al caso de Harry Potter, son siete gruesos libros) antes que la Palabra de Dios que puede hacerlos sabio para la salvación que es en Cristo Jesús (2 Timoteo 3:15). Ahora ellos leen un libro en orden y por vez, y saben relatarte muy bien la historia del famoso Harry Potter y sus aventuras en la academia de magia. ¿Cómo lo hacen? No es ningún secreto. ¡Simplemente leen de corrido comprendiendo toda la historia de a un libro por vez !

Estos jóvenes lectores no leen un párrafo del libro tercero un día para pasar luego a otro párrafo del libro quinto,  y así volver al libro cuarto. No, ellos tienen una buena comprensión integral  de la historia porque, valga la redundancia, leen la historia de forma integral. Si aquellas personas que leen la Biblia de a saltos, hicieran lo mismo con los libros de Harry Potter, tú le preguntarías: ¿de que va la historia? Y te responderían alguna cuestión descabellada como: “Es la historia de un niño que quiere ser famoso en un circo con sus trucos de magia” (sabemos que la historia no tiene que ver con eso). A veces la gente ignora que la Biblia, si bien es el libro de Dios único, consta de 66 libros individuales. Estos libros son de diferentes escritores, épocas y estilos literarios. Todo es obra de la misma inspiración divina, pero Dios utilizó diferentes escritores humanos dando diferentes matices y contextos. El tema principal de la Biblia es Jesucristo. Dios puede hablarnos con su Palabra cuando realmente nos aplicamos a una lectura comprensiva más que a buscar pasajes al azar.

La Biblia no es el horóscopo
Sé que hay aplicaciones para teléfonos móviles que te llegan un texto de la Biblia por día a determinada hora. Esperar ser edificados de esta forma me recuerda a aquella persona sin Dios, que consulta el diario matutino para ver “qué tienen los astros para decirles acerca de su vida”. Quizá la comparación es exagerada, pero también es exagerada la forma de cómo a veces encaramos la lectura de la Biblia. Alguien dijo que la Biblia es una carta de Dios al hombre, y estoy de acuerdo con esa proposición (aunque hoy usemos más  frecuentemente el e-mail). Por lo general cuando leo una carta me fijo el remitente, y empiezo a leerla desde la fecha encabezado hasta el final donde está la firma de la persona que la escribió. Solo un loco leería una carta de a partes mezclándola incluso con otras párrafos de cartas más antiguas del mismo remitente. Nunca nos enteraríamos en tal caso “qué quiso decir” el remitente leyendo de esta forma. En cambio leyendo de forma secuencial y ordenada nos damos una idea cabal de la intención de cada carta y de la intención integral que  nos transmite el autor. Del mismo modo, debemos leer la Biblia de forma ordenada para comprender la intención del Autor.

Cómo leer la Biblia (una receta más entre tantas)
Esta no es un receta magistral (acepto sugerencias) pero es una idea que me hago a la luz de muchos escritores bíblicos y bajo la experiencia de ser un revisor de la Biblia. ¿Qué leer primero nos preguntamos? Hay muchos buenos planes de lectura, pero aquí van algunas ideas para aquellos que quisieran leer la Biblia completa. Se podría hacer una lectura corrida de Génesis hasta Apocalipsis, pero podemos seguir, si queremos, una secuencia lógica doctrinal. Sobre todo para lectores que comienzan con la lectura bíblica.

1-Leer primero los 4 evangelios
Es necesario conocer a fondo la historia de Jesús y los evangelios relatan su encarnación muerte y resurrección. El orden conveniente (por relación de complejidad) sería: Juan, Marcos, Lucas y Mateo.

2-Leer Génesis y Éxodo
Paralelamente (al mismo tiempo) que los evangelios leer estos dos primeros libros de la Biblia que nos introduce a la creación del mundo, la entrada del pecado al mismo y la historia del pueblo “elegido” de Israel antes de entrar a la tierra prometida y los patriarcas (Abraham, Isaac, Jacob). Con eso relacionamos la promesa de Dios de un mesías salvador, a la vez de formarnos una idea de la Ley de Dios que el hombre no puede cumplir en sus propios esfuerzos.

3-Leer el libro de Hechos y las epístolas de Pablo desde Romanos a Filemón
Leeremos la historia de la iglesia primitiva en Hechos complementada con todo su desarrollo a través de las epístolas.
Muchas de estas epístolas citarán el Antiguo Testamento (que ya estamos empezando a leer de forma paralela). Todas estas epístolas están llenas de la doctrina apostólica en cuanto al evangelio y la preeminencia de Cristo en su iglesia, así como la corrección de errores y desvíos de la iglesia primitiva.

4- Leer desde Números a Jueces
De esta forma repasamos los concepto de la ley (para entender por ejemplo el contraste de la gracia con el libro de Romanos) y nos introducirnos en la entrada de Israel a la tierra prometida por medio de Josué y el gobierno de Dios a través los jueces que suscitó a través del tiempo.

5- Leer las cartas universales (desde Hebreos a Judas)
De esta manera terminamos de formarnos la idea integral de la doctrina apostólica y la historia de la iglesia. Los “héroes de la fe” relatados en el libro de Hebreos encontrarán conexión con el libro de Jueces (por ejemplo), pero lo más importante será la conexión del mesías prometido a Israel teniendo cumplimiento en  Jesucristo. Recordar que Santiago es un pastor de orígen judío y Pedro dirige su carta a los judíos en la dispersión.

6- Leer desde 1 Samuel hasta 2 Crónicas y demás libros históricos (Ester, Rut, Esdras, Nehemías)
De esta forma ya tenemos una idea de los reyes (en especial David, que fue el predecesor de la genealogía de Jesús)  y de varios profetas. Podemos incluir Job, que es histórico aunque en lenguaje poético. Entenderemos un poco más la razón de las genealogías de Mateo y Lucas, y de porqué a Jesús le decían “Hijo de David”.

7- Leer los profetas mayores y menores y el Apocalipsis.
Dejemos para lo último el género profético por su complejidad, ya que al tener toda una cosmovisión histórica del Antiguo y Nuevo Testamento vamos a poder relacionar las profecías de manera más eficaz. También tendremos que relacionar en Antiguo Testamento en una linea histórica reyes y sus profetas contempóraneos (antes y después del exilio en Babilonia).

8- Los libros poéticos como Salmos, Proverbios, Cantares y Eclesiastés.
Estos libros no son necesarios que se lean secuencialmente (aunque si completamente). Se puede con un plan de lectura ir intercalándolos entre la lectura general que se hace paso a paso. Recordar que muchos de los Salmos son proféticos respecto a Cristo (salmos mesiánicos).

En definitiva, para empezar a tener una idea de entender la Biblia en su contexto cabal, yo diría que eso ocurre después de tres lecturas completas. ¿Parece mucho verdad? ¡Ánimo! Si los adolescentes pueden leer siete gruesos tomos de  la fútil lectura de Harry Potter, ¡nosotros podemos leer el Libro de nuestro Dios con mayor interés y diligencia! Podremos trazar un línea histórica de todo el relato bíblico, y lo más importante: encontrar de manera correcta al personaje central, ¡a Cristo! Pues toda la Escritura habla de él.

Lucas 24:27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas,
les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

Alejandro David Riff

Pastor de la Iglesia Cristiana Bíblica de Rosario, Argentina. (Confesión de Fe Bautista Reformada de 1689). Representante hispano de Sociedad Bíblica Trinitaria. Profesor de Bibliología en seminarios.

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