¿Qué elementos debe tener una buena predicación?

 

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Les presento algunos puntos del capítulo “El sermón, su asunto” del libro “Discursos a mis estudiantes” de C.H Spurgeon.

Realmente es un capítulo que todo predicador del evangelio debería leer a la hora de dar un mensaje a una congregación.

Se han incluido títulos para dividir la citas por temas. Espero que les pueda ser útil tanto como lo ha sido para mí.

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DEBEN SER DIDÁCTICOS

(…) Nada puede sustituirse en vez de la enseñanza; toda la retórica del mundo es tan sólo como la paja del trigo, cuando se pone en contraste con el Evangelio de nuestra salvación.

(…) Es una necedad prodigar palabras y escasear verdades

(…) “Graciano habla una infinidad de nadas. No hay otro igual a él en este respecto en toda Venecia; sus razones son como dos granos de trigo escondidos en dos fanegas de hollejos: podéis buscarlas todo el día sin hallarlas; y cuando las hayáis encontrado, veréis que no valen el trabajo que ha costado buscarlas.”

(…) Las apelaciones que excitan los afectos son excelentes, pero si no van acompañadas de enseñanzas, son simplemente una apariencia, un incendio de pólvora sin tirar una bala. Estad seguros de que la revivificación más ferviente se acabará cual mero humo, si no se sostiene por el combustible de la enseñanza.

 

 LA LEY Y LA GRACIA DEBEN ESTAR PRESENTES

(…) El método divino es presentar la ley a la mente, y enseguida escribirla en el corazón; de este modo se ilumina el juicio y se someten las pasiones. Leed Heb. 8:10, y seguid el modelo del pacto de gracia.

 Heb 8:10 Por lo cual, este es el pacto que ordenaré a la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, y sobre el corazón de ellos las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo;

 

 TEOLOGÍA SANA

(…) Hermanos, si no sois teólogos, no sois buenos para nada, como pastores.

(…) Podéis ser los mejores retóricos, y hacer uso de las sentencias más pulidas; pero sin conocimiento del Evangelio y aptitud para enseñarlo, sois como metal que resuena o platillo que retiñe.

 

 PREDICACIÓN EXPOSITIVA

(…) El discurso debe ser sacado del texto por regla general, y cuanto más evidente sea esto, tanto mejor éxito tendrá; pero por lo menos, debe estar relacionado muy íntimamente con el texto.

 

 ATENERSE AL TEXTO

(…)  Algunos hermanos al leer su texto, lo abandonan por completo. Habiendo honrado debidamente algún pasaje especial anunciándolo, no se ven obligados a referirse a él otra vez. Se tocan los sombreros, por decirlo así, en la presencia de esa parte de la Biblia, y pasan a otros campos y pastos nuevos.

(…) Se debe a la dignidad de la inspiración, que cuando os propongáis predicar sobre un versículo especial, no prescindáis de éste para introducir vuestras propias opiniones.

 

PREDICAR TODAS LAS VERDADES BÍBLICAS SIN OCULTAR NADA

(…) La doctrina de reserva, tan detestable cuando se promulga por los jesuitas, no pierde nada de su veneno cuando se acepta y enseña por los protestantes. No es verdad que algunas doctrinas son tan sólo para los iniciados: no hay nada en la Biblia que se avergüence de la luz. Las opiniones sublimes de la soberanía divina tienen un objeto práctico, y no son, como dicen algunos, meras sutilezas metafísicas. Las declaraciones terminantes del Calvinismo pertenecen a la vida diaria, y a la experiencia común, y si creéis en ellas o en otras contrarias, no estáis en el derecho de ocultar vuestras creencias.

 

LAS DOCTRINAS DEBEN SER PREDICADAS EN SU JUSTA PROPORCIÓN

(…) No levantéis las doctrinas de poca importancia a la altura de puntos principales. No pintéis los detalles del fondo del retrato evangélico, con la misma gran brocha que se usa para pintar los objetos grandes que se encuentran en primer término. Por ejemplo, los grandes problemas de sublapsarianismo y supralapsarianismo, las vehementes discusiones respecto de la filiación eterna de Jesucristo; la controversia animada concerniente a la doble procedencia del Espíritu Santo, y las opiniones respectivas en cuanto a la venida de Cristo, antes o después del Milenio, por importantes que sean en el concepto de algunos, importan muy poco prácticamente a la piadosa viuda y sus siete huérfanos que viven de su trabajo con la aguja.

 

SER CONCISOS

(…) No hagáis mérito de demasiados pensamientos en un sermón. Toda la verdad no se puede tratar en un discurso. Los sermones no deben ser sistemas enteros de teología.

 

DEBE SER UN MENSAJE CRISTO-CÉNTRICO

(…) Evitar que un alma descienda al Infierno, es un acto más glorioso que el de ser coronado en la arena de la controversia teológica como Doctor Suficientísimo; el haber quitado el velo a la gloria de Dios revelada en Jesucristo, será tenido en el gran día del juicio final, por un servicio más digno que el de haber resuelto los problemas de la esfinge religiosa, o haber cortado el nudo Gordiano de las dificultades apocalípticas.

¡Bendito sea el ministerio para el cual Cristo es todo!

Alejandro David Riff

Pastor de la Iglesia Cristiana Bíblica de Rosario, Argentina. (Confesión de Fe Bautista Reformada de 1689). Representante hispano de Sociedad Bíblica Trinitaria. Profesor de Bibliología en seminarios.

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